Poco podemos añadir sobre la precariedad en el mundo laboral que no se haya dicho ya: temporalidad en los contratos, periodos de prueba infinitos, perfiles cualificados con salarios ínfimos o la falta de trabajo en algunos sectores son apenas unas pocas características que dibujan el panorama. Con este escenario, hay profesionales que deciden emprender y otros prestan sus servicios además de contar con un empleo por cuenta ajena para incrementar sus ingresos. Pero, ¿qué sucede cuando los beneficios que se obtienen por llevar a cabo una actividad son muy bajos? ¿Es obligatorio cursar el alta en el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos) o se puede facturar sin ser autónomo? Despejamos esta incógnita en este artículo, ¡sigue leyendo!

Facturar sin ser autónomo: Estos son los requisitos

Para hablar de cómo facturar sin ser autónomo, antes hemos de especificar cuándo sí es necesario darse de alta como autónomo. Según el artículo 1 de la Ley 20/2007, de 11 de julio, del Estatuto del Trabajo Autónomo, deberán adherirse al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos «las personas físicas que realicen de forma habitual, personal, directa, por cuenta propia y fuera del ámbito de dirección y organización de otra persona, una actividad económica o profesional a título lucrativo, den o no ocupación a trabajadores por cuenta ajena».

En este punto encontramos uno de los requisitos por los que se le exige a un trabajador que se dé de alta como autónomo: que la actividad que realice sea habitual. Este es uno de los vacíos legales que se observan en esta cuestión: ¿Con cuánta frecuencia se ha de prestar un servicio para que sea considerado habitual y no esporádico? Pues es un misterio, pero esta laguna legal da pie a prácticas de economía sumergida y a que algunos profesionales conviertan estas labores en su principal sustento y no en una actividad lucrativa, razón por la cual se podrían enfrentar a ciertas sanciones.

Según lo que acabamos de comentar, un trabajador puede facturar sin ser autónomo si la actividad que desempeña es esporádica. El segundo requisito que ha de cumplirse es que sus beneficios no superen el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en la actualidad está fijado en 12.600 euros anuales distribuidos en 14 pagas. Pero claro, ¿qué sucede con una persona que ofrece clases particulares con una periodicidad semanal y que no llega a los 900 euros brutos mensuales? De alguna forma concurre un dilema, puesto que aunque no alcanza los ingresos mínimos que se exigen la actividad en cuestión sí se realiza de manera habitual.

Ante la duda, en ciertas ocasiones merece la pena darse de alta en el RETA para esquivar las sanciones que nos podrían imponer. Y es que llegado el caso la Administración nos daría de alta desde la fecha que considere que deberíamos haber empezado a cotizar por cuenta propia, perderíamos el derecho a la tarifa plana y habría que abonar un recargo de todas las cuotas atrasadas del 20% más los intereses por la demora.

Hemos apuntado que a veces es preferible darse de alta como autónomo porque cuando es la primera vez o si han trascurrido dos años sin haber estado dado de alta es posible acogerse a la tarifa plana de 60 euros al mes durante un año, que en algunas comunidades autónomas puede ampliarse. También se puede compatibilizar la prestación por desempleo con estar dado de alta como autónomo, tal y como especificamos en otro artículo.

Trámites que se deben realizar

Para facturar sin ser autónomo es necesario llevar a cabo dos trámites ineludibles: el registro en Hacienda, en concreto en el Censo de Empresarios, Profesionales y Retenedores , y el alta en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Por otra parte, hay que presentar el IVA e IRPF.

El registro en el IAE se completa a través de la web de la Agencia Tributaria. Se puede acceder con clave PIN, DNI electrónico o con certificado electrónico. Una vez que hayamos entrado, lo que se debe hacer es rellenar el formulario. Como para poder facturar sin ser autónomo los servicios que se presten tienen que ser esporádicos y los ingresos no deben alcanzar el SMI, cuando acabemos esa actividad retribuida tenemos que darnos de baja en Hacienda con los mismos modelos con los que cursamos el alta (modelo 036 o bien modelo 037).

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